¡Cuidado!
Micotoxinas
(Esta nota se publicó en la revista Producir XXI en junio del 2010).
Ing
Agrón, Dr. sc. Marcos Gingins
Dir. Téc.
Lab. Molino La Palmera, Luján
011 -15
6565-5419
Las micotoxinas son
compuestos tóxicos generados por varias especies de hongos, que habitualmente
encontramos en los granos que se emplean como alimento de los animales. Estas
toxinas son capaces de causar desde mermas en los niveles de producción hasta
la muerte de los animales que consumen alimentos contaminados.
Asesinas invisibles
El descubrimiento
de las micotoxinas es relativamente reciente. En los años 60 murieron más de
100.000 pavos en granjas inglesas. Poco después la mortandad se expandió
afectando a patos y faisanes. Se descubrió que todos estos animales habían
consumido en sus raciones torta de maní brasileña. Se determinó que la toxina
era de origen fúngico y se estableció que era producida por Aspergillus flavus.
Se la denominó
Aflatoxina por su origen (A.fla). Existen 4 aflatoxinas
denominadas B1 y G1 según produzcan fluorescencia azul (blue) o verde (green)
en el laboratorio. B2 y G2 son derivadas de aquellas. En el hígado las B1 y B2
son modificadas dando lugar a otras toxinas denominadas respectivamente M1 y M2
porque se las halla en la leche (Milk). Del mismo modo que se utiliza la marca Coca-Cola
para referirse a cualquier bebida cola, se utiliza aflatoxina como sinónimo de micotoxina,
por ser la primera descubierta y la más conocida. Pero luego fueron conociéndose
otras, tales como zearalenonas, tricotecenos (DON, T-2), ochratoxinas, fumonisinas y patulinas entre otras, generadas
por diferentes especies de hongos.
Las micotoxinas no se pueden eliminar utilizando altas temperaturas
La presencia del
hongo no asegura que la toxina esté presente y esta, a su vez, puede estar
presente sin que esté el hongo. Contrariamente a las toxinas bacterianas, como
la toxina botulínica, que son proteínas y, en consecuencia, se desactivan con
calor a más de 60 ºC ,
las toxinas fúngicas son sumamente resistentes, soportan más de 200 ºC de temperatura, por
eso es común encontrarlas cuando el hongo ya desapareció.
Los animales
jóvenes son más sensibles a las micotoxinas y son los que más hay que proteger.
Por otra parte los microorganismos del rumen destruyen las micotoxinas. Los
rumiantes soportan sin problemas niveles de micotoxinas que serían tóxicos para
los monogástricos como por ejemplo las aves o los cerdos.
Las micotoxinas tienen dos características distintivas:
1- Es bajísima la concentración en la que se hallan, tanto en
las materias primas como en los alimentos. Para algunas la concentración se
expresa en partes por billón (ppb), denominando billones a los mil millones,
como en inglés. Para tratar de tener una idea más clara de qué significan estas
concentraciones, digamos que una parte por billón es un miligramo en una
tonelada. Podemos hacernos una idea del volumen ocupa una tonelada de grano y
podemos imaginar lo que es un gramo. Un miligramo es mil veces menos, menos de lo
que cabe en la punta de un alfiler.
Esta concentración
tan baja hace que no sea fácil obtener una muestra representativa pues,
contrariamente a los nutrientes que están distribuidos de manera homogénea las
micotoxinas tienden a estar distribuidas de manera aparentemente aleatoria tal
como lo vemos en el esquema Nº 1. Esto hace necesario ser muy cuidadoso al
obtener la muestra. Si
se muestrean bolsas la cantidad a muestrear es la raíz cuadrada de la cantidad
total de bolsas, o sea que si tenemos 9 bolsas tenemos que muestrear 3 (30%)
pero si tenemos 1000 bolsas muestrearemos 32 (3,2%) y si hay 10000
muestrearemos 100 (1%). En el esquema Nº 2 se puede ver como se debe proceder
para muestrear un camión y acoplado. La herramienta adecuada para realizar esta
tarea es un calador, como el que puede verse en la foto 1.
Esquema Nº 1: Distribución de proteínas, humedad y toxinas en una misma
muestra.
Esquema Nº 2: Procedimiento para la toma de muestras para análisis de
micotoxinas
Además de estas reglas también es necesario aplicar un poco de sentido
común. En un silo las partes más claramente dañadas deben ser descartadas, pues
además de las toxinas pueden tener otros compuestos que afecten a los animales
y, posiblemente, el consumo sea bajo, de modo que deberíamos muestrear la parte
que realmente van a comer los animales. Las micotoxinas se pueden generar tanto
en el campo, en los granos sobre la planta como en la poscosecha, durante el
almacenamiento.
En el caso de los silajes las micotoxinas se producen en el campo pues los
hongos son aerobios y no crecen en el silo si está bien confeccionado. El muestreo
de un silo bolsa no es difícil porque se pueden sacar varias muestras a lo
largo de la bolsa tapando luego los lugares de muestreo. En un silo tipo
trinchera estamos limitados a muestrear el frente abierto, siendo necesario
repetir los análisis a medida que el frente avanza y el silo se achica.
2- Las micotoxinas se depositan en los tejidos, cuando esta
acumulación alcanza ciertos niveles, produce efectos crónicos y este proceso
lleva tiempo. De modo que cuando
alguien se acerca a un laboratorio diciendo: “les di esta comida y al tercer
día aparecieron muertos” podemos asegurar que, en ese caso, no se trata de
micotoxinas.
En el caso del
tambo hay tres micotoxinas que debemos tener en cuenta, aflatoxinas, zearalenona
y deoxyvalenol o DON. Las más conocidas, como ya dijimos, son las aflatoxinas
que causan daños en el hígado, afectando la producción y ocasionando pérdidas
de peso en las vacas. De todas las aflatoxinas la que genera el mayor problema
es la toxina M 1,
dado que pasa a la leche y puede afectar a las personas que la consumen. Algunas
empresas lácteas realizan un estricto control de la aflatoxina M 1 en
leche. En caso de hallarse la toxina en leche es necesario analizar los
alimentos que recibe la vaca para saber donde se originó.
La tolerancia a la presencia de micotoxinas varia según la especie
En el cuadro Nº 1
se observan los valores máximos de aflatoxina permitidos por la FDA (Food and
Drug Administration de Estados Unidos) para distintas especies. Como se puede
observar en dicho cuadro, la tolerancia en leche es muy baja por la gran
cantidad de agua que tiene la
leche. Si la llevamos a materia seca, asumiendo 12,5% de
materia seca en la leche obtenemos un valor de 4,0 ppb, muy razonable si se
tiene en cuenta que los que más leche consumen son los niños de corta edad. En
cuanto a los animales vemos reflejada en la tabla la ya mencionada mayor susceptibilidad
de los jóvenes y la resistencia de los rumiantes.
En el caso del
pellet de algodón la tolerancia es alta porque es muy difícil conseguirlo con
bajos niveles de toxina pero se especifica:”como ingrediente”, de modo que con
un pellet con 300 ppb usado al 10% de la ración, esta última tendrá sólo 30
ppb. Lo que se dice del pellet de algodón, que en el país se usa muy poco,
puede ser extrapolado a la semilla de algodón.
Cuadro Nº 1: Niveles
Máximos de Aflatoxinas según la FDA (Food and
Drug Administration de Estados Unidos)
|
Producto
|
Concentración en ppb*
|
|
Todos los productos para consumo humano excepto
leche
|
20
|
|
Leche para consumo humano
|
0,5
|
|
Maíz para animales jóvenes y vacas lecheras
|
20
|
|
Maíz para vacas de cría, cerdos y aves adultas
|
100
|
|
Maíz para cerdos en terminación
|
200
|
|
Maíz para vacunos en terminación
|
300
|
|
Pellet de Algodón (como ingrediente)
|
300
|
|
Todas las demás materias primas
|
20
|
*ppb:
partes por billón
Las micotoxinas deprimen el sistema inmunológico de los animales
Es difícil describir
los síntomas que produce la ingestión de micotoxinas pues si bien hay síntomas
específicos son también inmunosupresoras, de modo que dejan la puerta abierta
para la aparición de diversas infecciones. Y muchas veces la ingestión
subclínica pero prolongada puede causar importantes pérdidas de producción sin
la manifestación de otra sintomatología.
La zearalenona afecta la reproducción
Hay otras dos micotoxinas
a tener en cuenta en la explotación lechera, son producidas por el hongo Fusarium.
Una es la zearalenona, que tiene una estructura química que hace recordar a la
de las hormonas sexuales lo que le hace tener efecto estrogénico; actúa
afectando la reproducción, desde generar una pubertad fuera de tiempo en las
terneras hasta desarreglos en el área reproductiva que pueden llegar a abortos
o infertilidad. La otra es el deoxyvalenol o DON, también llamada vomitoxina
pues produce vómito en los cerdos. El principal efecto del DON es una
disminución de la producción láctea. En el cuadro Nº 2 se encuentran las
tolerancias para zearalenona y DON.
Cuadro Nº 2: Niveles
de tolerancias para las micotoxinas zearalenona y DON.
.
|
Micotoxina
|
Concentración en ppb*
|
|
Zearanelona
|
250 ppb
|
|
DON
|
300 ppb
|
*ppb: partes por
billón
La presencia de más de una micotoxina puede aumentar la capacidad de daño
Es común que en
una misma muestra se hallen varias micotoxinas pues los requerimientos de
humedad y temperatura necesarios para el crecimiento de los hongos son
similares en varias especies. Hoy se sospecha que existan efectos sinérgicos,
es decir, que la presencia de una potencie los efectos de la otra.
Dos estrategias frente a la presencia de toxinas
La pregunta clave
es ¿qué hacemos si los análisis dan resultados positivos? Se pueden hacer dos
cosas y debieran hacerse las dos.
1- Disminuir el consumo de micotoxinas por parte de los
animales, disminuyendo la participación del alimento en la dieta. En el caso de los
granos esto se logra mezclándolos con otros, en el caso de los silajes
sustituyéndolos parcialmente por otros alimentos.
2-Agregar a la ración secuestrantes de micotoxinas, son
substancias que adsorben las toxinas y evitan su absorción dentro del tracto
digestivo del animal. Hay dos tipos de substancias con este efecto. Las más
comunes son arcillas o tierras de diatomeas de partículas muy pequeñas con gran
acción de superficie que adsorben sólo las aflatoxinas. Casi todas las empresas
que comercializan estos productos ofrecen una versión “plus” que contiene fracciones
de levaduras y pared celular bacteriana, de mayor efectividad como secuestrante
y que controlan casi todos los tipos de micotoxinas.
Existen otras
micotoxinas además de las mencionadas, todas pueden afectar al ganado lechero,
pero hemos pasado revista a las tres más frecuentes.
En síntesis:
·
La presencia del hongo no asegura que la toxina esté presente y esta, a su
vez, puede estar presente sin que esté el hongo, la única forma de tener la
certeza es realizando los análisis de laboratorio correspondientes.
· Las micotoxinas provocan variados síntomas, deprimen el sistema
inmunológico permitiendo la entrada a
múltiples enfermedades, algunas afectan la reproducción.
·
Ante la presencia de micotoxinas en un alimento de debe disminuir el
consumo del mismo por parte de los animales y agregar a la ración secuestrantes
de micotoxinas
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