lunes, 15 de julio de 2013

La Acidosis Latente

LA ACIDOSIS LATENTE
Marcos Gingins


              Durante millones de años los rumiantes se especializaron para explotar un nicho ecológico muy especial: la digestión de los materiales celulósicos componentes de los pastos. Fueron transformando la primera parte de su sistema digestivo en una enorme cuba de fermentación donde, con la ayuda de bacterias y protozoarios simbióticos,   pueden transformar la pared celular de gramíneas y leguminosas en compuestos nutritivos para ellos. Celulosa y hemicelulosa fueron los carbohidratos que se convirtieron en su principal fuente de energía. Raramente tenían acceso al consumo de granos, que les aportaban algo de almidón. Esto sólo ocurría en algunas ocaciones, al final de la primavera y el otoño y  por un corto período de tiempo. Esta dieta alta en fibras les suministraba suficientes nutrientes para crecer y reproducirse y les permitió convertirse en los habitantes más numerosos de las praderas como lo podemos ver en películas que muestran las manadas de bisontes que ocupaban las praderas norteamericanas antes de la llegada del hombre blanco o las migraciones de animales pastoreando en las sabanas africanas.
En la actualidad la mayor parte de los rumiantes han sido domesticados y desempeñan un rol importante en nuestros sistemas económicos, suministrando gran parte de la carne y casi toda la leche que consumimos. Pero esa vaca que producía 10 litros diarios de leche ha sido transformada en un animal que produce 30 o más litros de promedio durante la lactancia, con picos de 50 o 60 litros diarios y que, además, debe producir un ternero por año, sin tiempo suficinte para reponerse entre una lactancia y otra. Los alimentos fibrosos ya no pueden suministrarle la energía necesaria para alcanzar los niveles de producción deseados. Se le suministra entonces un carbohidrato mucho más digestible, el amidón, que forma entre el 50 y el 70% del peso de los granos de cereales.  
Las vacas de alta producción reciben hasta el 50% o más de su dieta bajo la forma de concentrados, que contienen un alto porcentaje de almidón que, como vimos, es un alimento para el cual su aparato digestivo no está preparado, especialmente en los niveles a los cuales se suministra. El problema principal es la acidosis, una acidificación del rumen debida a la producción de ácido láctico que trae una serie de problemas que pueden ser mortales. Esta es la acidosis aguda que se observa por sus manifestaciones espectaculares y que, por la rapidez con que suele producirse, hace que muchas veces sea imposible salvar la vaca. Pero existe otra forma de manifestación de la acidosis, menos espectacular y con síntomas mucho menos marcados, que hace que habitualmente no se la detecte y pase desapercibida. Es la que los franceses denominan acidosis latente y los angloparlantes SARA (Sub-Acute Ruminal Acidosis).
En condiciones normales el pH ruminal oscila entre 6,2 y 6,6 porque el forraje se digiere lentamente de modo que la producción de ácidos grasos volátiles es lenta y cada bocado es masticado hasta  poder tragarlo sin mencionar la regurgurgitación y remasticación que se produce durante la rumia. Toda esta masticación va acompañada de una abundante producción de saliva que contiene bicarbonato y neutraliza los ácidos permitiendo mantener al pH entre los límites mencionados. Cuando la vaca come una ración con un alto porcentaje de granos y, por consiguiente, con un bajo contenido de fibra, la masticación es mucho menor porque traga rápidamente cada bocado y en muchos casos la rumia se ve muy reducida y, en algunos casos, es inexistente de modo que también es mucho menor la producción de saliva.   En estas situaciones se produce un descenso marcado del pH ruminal, que llega a su máximo poco después de la ingestión de la ración porque el almidón de los granos se digiere rápidamente. Luego se absorben los AGV producidos y el pH ruminal vuelve a elevarse. Si la baja del pH ruminal se mantiene mucho tiempo se produce ácido láctico que, a diferencia de los AGV es un ácido fuerte. Al pasar a la sangre produce un desequilibrio que puede llevar a una parálisis ruminal y la consiguiente, y rápida, muerte por empaste al no poder eliminar los gases que produce el metabolismo ruminal.  Esto es la acidosis aguda, pero lo más común es que el pH vuelva a subir hasta que las vacas reciban nuevamente su ración de concentrados.  Este mecanismo se repite con cada suministro de ración, lo que determina un pH ruminal promedio menor al normal, situación que se denomina acidosis latente. El efecto económico más visible es una disminución en el consumo de alimentos que causa una baja en la producción de leche. A esto hay que sumar el efecto en las pezuñas sobre las cuales actúan las bacterias produciendo pietín con su consiguiente caída en la producción. Menos visibles pero no  menos graves se observan lesiones sobre el epitelio ruminal pero también sobre el epitelio intestinal y la aparición de abcesos hepáticos. Los animales afectados tienen una vida útil más corta.  La acidosis es más común en los primeros meses posparto en las vacas lecheras y en el período que sigue al encierro en el engorde a corral. En los rodeos de alta producción de Europa y Estados Unidos entre el 20 y el 30 porciento de las vacas sufren de acidosis latente.
El INRA francés desarrolló un modelo para evaluar el peligro de acidosis en los tambos. Midiendo una serie de parámetros en los distintos alimentos suministrados permite ver claramente cuales están fuera de sus valores deseables y corregirlos. Los equipos NIRs permiten  hacer estas determinaciones rápidamente y a bajo costo.

Los valores a determinar son ocho:
  1. Balance catión/anión, meq/MS
  2. Materia Orgánica degradable en % de la MS
  3. Concentrados en % de la MS
  4. Partículas menores a 2mm en % de la MS
  5. Tamaño medio de partícula en mm 
  6. FDN del forraje en %MS
  7. FDN de la ración en %MS
  8. Almidón digestible en el rúmen 
  • Relación grasa butirosa:proteína en la leche 
  • Análisis de la bosta 
A los ocho parámetros hemos agregado dos más que no significan peligro sino que nos permiten confirmar que la acidosis latente ya se ha instalado en el rodeo.

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