¡Presta atención, presta atención!
Esta nota se publicó en la revista Producir XXI en febrero del 2012
Dr.sc. Ing. Agr. Marcos Gingins
Director
Laboratorio Molino La Palmera. Luján
El principal
problema que produce la sequía es la falta de alimentos, pero esta vez nos
vamos a referir a problemas no tan obvios pero que pueden causar pérdidas
importantes. Algunos problemas en los cuales muchas veces no pensamos y que
suelen aparecer como sorpresas desagradables.
Micotoxinas: los granos de cereales u
oleaginosas están protegidos por el pericarpio que evita el ingreso de hongos.
Habitualmente estos sólo atacan granos que les permiten un fácil acceso a su
interior, como los picados por insectos o aves o los dañados o partidos en el
momento de la cosecha. Pero en condiciones de sequía puede ocurrir que la falta
de agua interrumpa el ciclo vegetativo de la planta justo en el momento en que
se está completando la formación del pericarpio y el endosperma quede expuesto
al ataque de hongos y otros microrganismos. Es por esta razón que,
contrariamente a la creencia general, los años secos son años con gran
presencia de micotoxinas, de modo que es prudente analizar los granos cuando
hay un cierto porcentaje de dañados o contrahechos.
Nitratos: Las gramíneas, excepto el arroz, absorben el nitrógeno por sus raíces bajo
la forma de nitratos. Estos nitratos, que se acumulan en la base del tallo, son
luego transformados en amonio mediante cofactores reducidos producidos por la fotosíntesis. Si
la fotosíntesis se interrumpe por causa de la sequía cuando inicia su
crecimiento, tendremos plantas con un contenido de nitratos en sus tallos que
se encuentra muy por encima de lo normal. Este fenómeno se ve incrementado en
el caso de la fertilización nitrogenada por la mayor disponibilidad de
nitrógeno.
Al ser ingeridos
los nitratos, en el medio ruminal se reducen a nitritos; este es un paso normal
en el metabolismo ruminal, la conversión de nitratos a nitritos y estos a
amonio que es luego captado por los microorganismos para sintetizar sus propias
proteínas. El problema se produce cuando el animal consume plantas con un
contenido anormalmente alto de nitratos. En esa situación la capacidad de
metabolizar los nitritos para transformarlos en amonio se halla saturada y los
nitritos se acumulan. Al acumularse los nitritos pasan a la sangre, combinándose
con la hemoglobina contenida en los glóbulos rojos (oxidando su ión ferroso a
férrico) y transformándola en metahemoglobina que carece de la capacidad de
transportar oxígeno. Cuando el 20% de la hemoglobina es afectada, es decir
perdió su capacidad de transportar oxígeno, comienzan a manifestarse síntomas y
cuando este porcentaje llega al 80% se produce la muestre del animal por
hipoxia. La sintomatología, que se produce dentro de las 6 horas de ingerido el
exceso de nitratos incluye alteraciones respiratorias, jadeo, taquicardia,
marcha tambaleante, caída y muerte. Las mucosas se encuentran cianóticas, es
decir de color azulado violáceo y si se abre el animal muerto la sangre
presenta un color amarronado, como chocolate.
Existe una prueba
rápida, de campo, que permite tener una primera orientación mediante el cambio
de color de una solución de difenilamina en contacto con la sangre o con trozos
de tallos de plantas. Esta prueba tiene limitaciones, especialmente la
aparición de falsos positivos de modo que deberá ser completada por la
determinación de nitratos en el laboratorio.
Ante la aparición
de los síntomas todos los animales deben ser cambiados de potrero en forma
inmediata. Los animales afectados pueden ser tratados con inyecciones
endovenosas que contengan azul de metileno, sustancia que reduce el ión férrico
a ferroso en la hemoglobina, es decir, haciendo el proceso inverso al que
hicieron los nitratos.
Glucósidos
cianogenéticos: el sorgo posee glucósidos
cianogenéticos (son moléculas compuestas por un glúcido o azúcar y cianuro) que
pueden generar ácido cianhídrico y llegar a ser fatales para el animal. Estas
substancias, en situaciones normales no llegan a ser un problema, se hallan en
mayor concentración en las plantas jóvenes y afectan ligeramente el consumo.
Son la causa de que, en general, los aumentos de peso en pastoreos de sorgo
sean mayores con la planta encañada que en estado vegetativo. Pero en
condiciones de sequía estos glucósidos pueden incrementar su concentración
mucho más de lo habitual y convertir las plantas en tóxicas.
Los síntomas que presentan los animales afectados son muy similares a los
descriptos para la intoxicación con nitratos. La diferencia más marcada está en
el color de las mucosas y en el de la sangre, ambas presentan un tono rojizo.
Luego de, lógicamente, sacar los animales del potrero, los afectados deben ser
tratados con nitrito de sodio.
Hipomagnesemia: Las plántulas de gramíneas absorben casi todo el potasio necesario al
comenzar su crecimiento, de modo que los niveles de potasio en las plantas
jóvenes suelen ser muy altos, pudiendo llegar al 6% de la materia seca o más.
Durante el crecimiento estos niveles se van diluyendo con los productos de la
fotosíntesis. Igual que en el caso de los nitritos, la sequía puede hacer que
la planta deje de crecer o que la falta de otro forraje obligue a pastorear
plantas muy tiernas. Los altos niveles de potasio afectan la absorción del
magnesio y puede producirse hipomagnesemia, con los conocidos síntomas de
animal nervios, paso tambaleante y, finalmente, caída y posterior muerte. Esta
situación es frecuente cuando, debido a la sequía, conviven plantas aptas para
ser pastoreadas con plantas que inician su ciclo vegetativo
La sequía produce cambios en el ecosistema de lo cual
resultan problemas no habituales que, si no prestamos atención nos toman por
sorpresa.
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